Museo Rocsen: un museo de todo en medio de la nada

Somos entusiastas de los museos, y cada vez que llegamos a una ciudad, una de las primeras cosas que hacemos es conseguir la lista de museos y organizarnos para visitarlos.

Por lo general los museos están en las ciudades.  Nunca imaginamos que encontraríamos este impresionante museo prácticamente en medio de la nada.

Su historia es tan fascinante como sus salas que albergan más de 56.000 objetos en 2000 metros cuadrados.

Su verdadero nombre es Museo Polifacético Rocsen.  Se encuentra en la localidad de Nono, provincia de Córdoba, Argentina, en la región mágica del Valle de Traslasierra.

Párrafo aparte para el nombre de esta localidad: según sus habitantes el nombre es una deformación de Ñu Ñu, que es el nombre autóctono de los pezones, porque hay dos pequeñas sierras que custodian el lugar y así fueron llamadas, por su similitud con esa parte del organismo femenino, por los pueblos originarios.

Volvamos al museo.  Está a unos 5 Km. de la pequeña ciudad, y se llega por caminos de tierra.  Es un museo privado y está abierto todo el año.

Fue fundado por Juan Santiago Bouchon, un coleccionista de toda la vida y de las más diversas cosas.

Nació en Niza, Francia, el 3 de julio de 1928. Estudió antropología, bellas artes y Artes Aplicadas a la Industria en París. Llegó a la Argentina en 1950, se radicó en Nono en 1959 e inauguró el Museo Rocsen en 1969.

El Museo Rocsen es un sueño familiar, y todavía puede verse a don Juan recorriéndolo de vez en cuando.

El museo impacta por su fachada. Está decorada con 49 estatuas que representan una “Evolución del Pensamiento” comenzando con el Africanus, un remoto antepasado humano de 5 millones de años de antigüedad para llegar a Martín Luther King, reconocido pacifista que obtuvo el Nobel de la Paz en 1964, pasando por religiosos, artistas y científicos de todos los tiempos y de los cinco continentes.

La fachada está construida en materiales de color rojo y el número elegido para la composición es el 7 porque aparece en todas las mitologías.

La construcción de la fachada llevó ocho años de trabajo.

Alberga impresionantes colecciones de todos los objetos imaginables, modernos, antiguos y arqueológicos; escenas de la vida contemporánea y una increíble sala de anatomía patológica que, se advierte en la entrada, no es apta para personas impresionables. Allí adentro descansan algunas momias y esqueletos y duermen en formol algunas monstruosas criaturas.

Para llegar a Nono se debe tomar un autobús interurbano desde Villa Dolores y bajar en la parada Nono. Desde allí se puede caminar por una calle de tierra, casi desierta fuera de temporada pero rebosante de artesanos en verano. También se puede solicitar un taxi en la estación de servicio de la parada y acordar el regreso.

En la estación de servicio también encontrarás un cajero automático y una sandwichería donde comer algo. Aquí te recomiendo el sandwich de campo, preparado con ingredientes frescos y un pan de sabor inigualable.

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