Museos del sexo en Ámsterdam

Ámsterdam, la capital de Holanda, tiene más de 50 museos de las más variadas temáticas.  Desde la emblemática Casa de Ana Frank, donde estuvo refugiada la joven judía hasta que fue descubierta y confinada en un campo de concentración en el que murió en 1945 hasta un Museo de los Gatos… nada puede faltar en la muy liberal ciudad de Ámsterdam.

Uno de los principales atractivos es De Wallen, zona roja o barrio rojo, famoso por sus locales de prostitución, visitado anualmente por más de 200.000 turistas, con 3.000 locales y más de 400 vidrieras dedicadas a la prostitución.

Y aunque actualmente imperan nuevas reglas y restricciones destinadas a proteger la intimidad e integridad de las prostitutas, el barrio sigue siendo un imán para los turistas.

Entonces… ¿qué podríamos hacer dos chicas turistas que no estamos buscando sexo en el barrio rojo?  Déjanos decírtelo: visitar los museos del sexo. Sí, leíste bien: “los”,no “el” museo del sexo, porque… ¡hay más de uno!

Por supuesto en el Barrio Rojo se encuentra el Museo del Erotismo. Funciona en un antiguo almacén en el centro del Barrio Rojo y es muy fácil identificarlo por su cartel con luces de neón siempre encendidas. Alberga en sus tres siguientes pisos una exposición sobre el Barrio Rojo, una recreación en figuras de cera de una escena típica de prostitución y una colección de arte erótico compuesta por antiguas fotografías, una serie de litografías de John Lennon y otras colecciones.

Es el museo ideal para quienes prefieren no entrar a los verdaderos establecimientos de prostitución pero… no quedarse con las ganas de saber cómo son.

Pero si quieres saberlo todo sobre el sexo en Ámsterdam, lo mejor será visitar el Templo de Venus.

Sus colecciones explican cómo se expresó la vida amorosa humana durante los últimos cuatro milenios. El museo fue inaugurado en 1985 con unas pequeñas colecciones, pero tuvo tanto éxito que en seguida se tuvo que ampliar.´ En realidad es un espacio laberíntico, formado por una casa principal adelante y dos pequeñas casas detrás unidas por escaleras.

Las salas tienen los nombres de los personajes eróticos más famosos de la historia, como Galería Casanova o Sala Catalina II, esposa del zar Pedro III de quien, se dice, tenía muchos amantes y una sala especial para recibirlos. No pueden faltar las salas dedicadas a Venus, diosa del amor, Oscar Wilde y Madame de Pompadour.

Considerado el museo del sexo más antiguo del mundo, es visitado por medio millón de personas cada año y es uno de los más exitosos de Ámsterdam.

Información práctica

Museo del erotismo.   Se encuentra en O.Z. Achterburgwal 54.  Está abierto de domingo a Jueves: 11 a.m.-01 a.m., y viernes y sábados de 11 a.m.-02 a.m.  Valor de la entrada 5 euros.  Se llega caminando desde la plaza Dam.

Templo de Venus: se encuentra en Damrak 18, a 500 metros de la Estación Central. La admisión cuesta 4 euros.

Foto: vía Wikipedia

Museos secretos: el antiguo Museo de la Moneda de Canadá, hoy Museo del Banco de Canadá

Siguiendo nuestra costumbre de descubrir museos secretos, llegamos al antiguo Museo de la Moneda de Canadá, actualmente llamado Museo del Banco de Canadá.  Se encuentra en la ciudad de Ottawa, capital de Canadá y cuarta ciudad más grande del país.

Este insólito museo fue inaugurado en el año 1980; alberga la mayor colección de monedas nacionales de Canadá, billetes de banco canadienses, y la más grande del mundo de monedas y medallas.

Funciona en el edificio histórico del Banco de Canadá, que fue construido en el año 1937, justo frente a Parliament Hill.

La misión del Museo de divisas del Banco de Canadá es preservar el patrimonio numismático de Canadá a través de la administración de la colección nacional de monedas y transmitir a la comunidad experiencias sobre el dinero, el banco central, y la economía, fomentando la confianza en los billetes de banco, en el valor de dinero, y en el sistema financiero de Canadá, y también para aumentar la comprensión de la sociedad acerca del trabajo del Banco y la economía de Canadá.

El acervo del museo se inició con una pequeña colección de billetes emitidos por bancos autorizados de Canadá y actualmente cuenta con más de 100.000 objetos.

El Museo es considerado una de las joyas ocultas de Ottawa, sorprendiendo a sus visitantes ya que aunque se encuentra en el centro de la ciudad, muchas veces no es incluido en los recorridos turísticos. A fines de 1970 el edificio del Banco de Canadá fue completamente remodelado por el renombrado arquitecto canadiense Arthur Erickson, que destinó al museo un espacio público y un atrio acristalado. El Museo cuenta también con una biblioteca de más de 8.000 volúmenes que es consultada por departamentos del gobierno, policía, academias y público en general.

Aquí podremos ver el dinero de Terranova en el siglo XVII, objetos hallados en excvaciones arqueológicas en la Bahía de Hudson y las fichas utilizadas como moneda en la industria láctea de Canadá.

También hay objetos raros y sorprendentes, como uno de los dos únicos dólares de plata emitidos por Canadá, los primeros “dólares” del mundo o “joachimsthalers” acuñados en el Valle de San Joaquín, en Bohemia, denominación que se redujo a “thaler” y luego a dólar.

Gracias al comercio con los holandeses y el Inglés, “thaler” con el tiempo se convirtió en “Daalder” y hoy “un dólar”.

A partir del siglo XVI, la moneda de elección en las Américas era el dólar español-americano. Estas monedas fueron hechas de metales preciosos y ciertamente no eran escasos, gracias a la abundancia de oro y plata en el Nuevo Mundo. Las monedas eran llamadas “piezas de a ocho” u “8 reales” y podían ser subdivididas en “bits. Dos bits equivalían a una pieza de 25 centavos.

Información práctica sobre el Museo:
Sitio web: Museo del Banco de Canadá
Admisión: gratis.
Horario de verano (1 de mayo al 1 de octubre,de lunes a domingo, de 10:00 a 17:00.
Cerrado del 21 de diciembre de 2018 al 1 de enero de 2019.
Horario regular (1 de octubre al 1 de mayo): de martes a domingo, de 10:00 a 17:00 (cerrado los lunes)
Ubicación:30 Bank Street, en la esquina de las calles Bank y Wellington, justo al lado del centro comercial Sparks Street. Busque la estructura piramidal de vidrio que da a Bank Street.
Cómo llegar: en bus desde Gatineau: cualquier autobús de la Sociedad de transporte de l’Outaouais (STO) que pase por el centro de Ottawa lo llevará al Museo. Salga del autobús en la parada de Wellington / Bank Street. Por favor, consulte el sitio web de STO para las rutas y horarios.
Desde Ottawa: tome los autobuses OC Transpo Transitway hasta la parada de Bank Street o los autobuses de Bank Street hasta la parada de Sparks Street. Consulte el sitio web de OC Transpo para conocer las rutas y los horarios.
En tu propio automóvil: sesde la autopista 417 en dirección este: toma la salida de Kent Street y conduce hacia el norte hasta Wellington Street. Gira a la derecha en Wellington y continúa hasta Bank Street.
Desde la autopista 417 en dirección oeste: toma la salida de Catherine Street y viaja en dirección oeste por Catherine hasta Kent Street. Gira a la derecha en Kent y conduzca hacia el norte hasta la calle Wellington. Gira a la derecha en Wellington y continúe hasta Bank Street.
Desde Gatineau: cruza el río en Portage Bridge y gira a la izquierda en Wellington Street. Continúa hacia Bank Street.

El Museo es completamente accesible. No lo dejes sin pasar por su tienda de regalos para llevar un recuerdo a casa de esta visita inolvidable.

Foto: vía Wikipedia

Museo Rocsen: un museo de todo en medio de la nada

Somos entusiastas de los museos, y cada vez que llegamos a una ciudad, una de las primeras cosas que hacemos es conseguir la lista de museos y organizarnos para visitarlos.

Por lo general los museos están en las ciudades.  Nunca imaginamos que encontraríamos este impresionante museo prácticamente en medio de la nada.

Su historia es tan fascinante como sus salas que albergan más de 56.000 objetos en 2000 metros cuadrados.

Su verdadero nombre es Museo Polifacético Rocsen.  Se encuentra en la localidad de Nono, provincia de Córdoba, Argentina, en la región mágica del Valle de Traslasierra.

Párrafo aparte para el nombre de esta localidad: según sus habitantes el nombre es una deformación de Ñu Ñu, que es el nombre autóctono de los pezones, porque hay dos pequeñas sierras que custodian el lugar y así fueron llamadas, por su similitud con esa parte del organismo femenino, por los pueblos originarios.

Volvamos al museo.  Está a unos 5 Km. de la pequeña ciudad, y se llega por caminos de tierra.  Es un museo privado y está abierto todo el año.

Fue fundado por Juan Santiago Bouchon, un coleccionista de toda la vida y de las más diversas cosas.

Nació en Niza, Francia, el 3 de julio de 1928. Estudió antropología, bellas artes y Artes Aplicadas a la Industria en París. Llegó a la Argentina en 1950, se radicó en Nono en 1959 e inauguró el Museo Rocsen en 1969.

El Museo Rocsen es un sueño familiar, y todavía puede verse a don Juan recorriéndolo de vez en cuando.

El museo impacta por su fachada. Está decorada con 49 estatuas que representan una “Evolución del Pensamiento” comenzando con el Africanus, un remoto antepasado humano de 5 millones de años de antigüedad para llegar a Martín Luther King, reconocido pacifista que obtuvo el Nobel de la Paz en 1964, pasando por religiosos, artistas y científicos de todos los tiempos y de los cinco continentes.

La fachada está construida en materiales de color rojo y el número elegido para la composición es el 7 porque aparece en todas las mitologías.

La construcción de la fachada llevó ocho años de trabajo.

Alberga impresionantes colecciones de todos los objetos imaginables, modernos, antiguos y arqueológicos; escenas de la vida contemporánea y una increíble sala de anatomía patológica que, se advierte en la entrada, no es apta para personas impresionables. Allí adentro descansan algunas momias y esqueletos y duermen en formol algunas monstruosas criaturas.

Para llegar a Nono se debe tomar un autobús interurbano desde Villa Dolores y bajar en la parada Nono. Desde allí se puede caminar por una calle de tierra, casi desierta fuera de temporada pero rebosante de artesanos en verano. También se puede solicitar un taxi en la estación de servicio de la parada y acordar el regreso.

En la estación de servicio también encontrarás un cajero automático y una sandwichería donde comer algo. Aquí te recomiendo el sandwich de campo, preparado con ingredientes frescos y un pan de sabor inigualable.

El misterio de Palmira

Estamos en la localidad de Merlo, provincia de San Luis, Argentina, a poco menos de 800 Km. de Buenos Aires.

Es un lugar bellísimo y uno de los tres mejores microclimas del mundo después de Suiza y California. La atmósfera tiene ionización negativa de manera natural. Esto parece que es muy beneficioso.

Merlo es famosa por su naturaleza, pero también tiene museos y lugares y personajes increíbles en la pequeña ciudad.  Por ejemplo, la Casa Museo de Palmira Scrosoppi.

Palmira fue una pintora porteño-merlina que nació y vivió en Buenos Aires, donde era una pintora reconocida, hasta los 42 años.

A esa edad, alrededor de 1938 – 1940, vino a vivir a Merlo, provincia de San Luis.

Mientras residía en el Golf Hotel que estaba frente a la que después fue su casa, se enamoró (?) de un señor de Villa Dolores con un apellido tanguero que ahora no me lo acuerdo.  Ah, sí, Contursi.

Se casaron y vivió cuarenta años más en Merlo, en la casa que hoy es su museo, falleciendo a fines de la década del 80 del siglo pasado.

En Merlo fue maestra y profesora y descubrió a otra gran artista de Merlo, Claudia Becerra.

Nadie sabe por qué dejó Buenos Aires donde era una artista de cierto reconocimiento, para ir a vivir a Merlo que en aquéllos tiempos sería el fin del mundo.  Solamente imagino que la hoy esplendorosa Avenida del Sol sería una calle de tierra y ni la mitad de  lo grande que es ahora.

Nadie lo sabe y no hay nadie a quien preguntar porque no dejó descendencia.

Palmira se fue de este mundo dejando oculto su secreto para siempre en la Villa de Merlo, provincia de San Luis.

Es muy fácil llegar a Merlo por tierra o por aire.  Los autobuses salen de las principales terminales de la ciudad de Buenos Aires.  Si prefieres volar, puedes tomar un avión hasta la ciudad cordobesa de Río Cuarto (es uno de los vuelos más económicos) y desde allí un autobús a Merlo de la que la separan sólo dos horas de viaje.  En tu propio automóvil llegarás tomando la Ruta Nacional N° 8.

En cuanto al alojamiento, Merlo tiene muchísimos hostels y hoteles económicos ya que por su microclima es una de las ciudades preferidas por contingentes de jubilados que van a pasar allí algunos días de esparcimiento.

A la hora de comer, no puedes perderte el cabrito al horno de barro, especialidad de la provincia, y de postre los exquisitos dulces regionales.