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Buceo en Costa Rica: Reserva Biológica Isla del Caño

¿Imaginas bucear en el Océano Pacífico? Nosotras lo hicimos en la Reserva Isla del Caño, en Costa Rica.

Costa Rica es un pequeño país que se encuentra en Centroamérica, y es uno de los destinos turísticos más valorados del mundo. A pesar de su tamaño alberga el 6% de toda la diversidad biológica existente en el planeta y más de la cuarta parte de su territorio se encuentra protegida.

Por ejemplo uno de estos espacios protegidos es la Reserva Biológica Isla del Caño, un lugar maravilloso sobre el Océano Pacífico, a 20 Km. de la costa, limitando con el Parque Nacional Corcovado. Alberga un impresionante patrimonio natural y cultural, ya que en tiempos remotos fue una necrópolis de los pueblos originarios.

Sin embargo su verdadera riqueza está bajo el agua, en las cinco plataformas de arrecifes que la convierten en el mejor lugar para bucear de Costa Rica.

Esta actividad está estrictamente regulada, por lo que te recomendamos informarte y respetar las indicaciones para disfrutar una gran experiencia de buceo. Desde San José de Costa Rica, capital de este país, por carretera son unas siete horas de viaje.

Foto: vía Wikipedia

Camino de los Siete Lagos… en bici

Esta ruta turística es una de las más apreciadas de la Argentina, un clásico del turismo en entre San Martín de los Andes y Villa la Angostura, en la Patagonia. Pero para los que deseen iniciarse en cicloturismo, es un recorrido obligado. Son 112 Km. por la ruta 234 entre paisajes de increíble belleza y se recomienda tomar dos o tres días para realizarlo.

El Corredor de los Lagos es uno de los lugares más impactantes de la Argentina; los espejos de agua se encuentran en las provincias de Neuquén, Río Negro y Chubut y parte de Chile, rodeados por los picos nevados de la Cordillera de los Andes y envueltos en antiguas leyendas que nos hablan del amor, la vida y la muerte en estos lugares mágicos.

Es una oportunidad ideal para disfrutar del paisaje, conocer a los habitantes de la región y practicar nuestro deporte favorito. Sin embargo se deben tener en cuenta algunas recomendaciones: no hacer el viaje solos es la principal; verificar el nivel de aire en las ruedas, que deben estar bien infladas en la primera parte, que se realiza sobre asfalto, y un poco menos en la segunda ya que transitaremos por caminos de ripio. Casco, equipo de lluvia, calentador y botiquín son imprescindibles. Y aunque hay proveedurías en el camino, será prudente llevar nuestros propios alimentos.

Partimos del Lago Lácar, en San Martín de los Andes, en el ámbito del Parque Nacional Lanín; los primeros quince kilómetros serán en ascenso pero luego podremos descansar en Arroyo Partido. A continuación, después de muchas subidas y bajadas y luego de cruzar el Arroyo Hermoso, llegaremos a otro lago, el Machónico, que se identifica por sus aguas de color verde.

Pronto finaliza esta primera jornada de cicloturismo; a ocho kilómetros de éste lago se encuentra el lago Hermoso, enclavado en un sitio agreste y haciendo honor a su nombre, en un paisaje de ensueño. ¿Imaginas acampar a orillas de este lago y pasar la noche frente al agua, bajo los cielos del sur tachonados de estrellas?

El día siguiente debe comenzar temprano pues nos espera una jornada de lagos espectaculares. En el kilómetro 45 del recorrido se encuentran dos espejos de agua realmente impresionantes: el lago Falkner, con sus orillas pedregosas, y el Villarino, donde comienza el Parque Nacional Nahuel Huapi. Aquí encontrarás también sitios para descansar, como campings y espacios con mesas y asientos, pero te recomendamos seguir adelante para aprovechar bien el día.

Además, aquí termina la ruta asfaltada y comienza el camino de ripio. Como te informamos, debes desinflar un poco las ruedas, para evitar rebotes o patinadas. El recorrido es hacia abajo, por un camino bordeado de bosques. Observa los árboles: en muchos de ellos verás colgar unas barbas blancas. ¡Es una especie parásita que indica la presencia de aire puro!

Así llegaremos a otra de las perlas de este collar de lagos: el Escondido, rodeado de exuberante vegetación, muy abajo del camino. Si quieres descender te recomendamos hacerlo a pie. Aquí se inicia uno de los tramos más excitantes de este recorrido: la bajada hacia el Lago Traful. Verdaderamente espectacular, este descenso de curvas y contracurvas nos lleva hacia uno de los brazos de este lago, el del lado Norte, llamado Pichi Traful.

Ya estamos en el último tramo. Llegaremos hasta el inmenso Lago Correntoso, donde encontraremos un desvío hacia el Espejo Chico donde podremos descansar y comer algo; la salida del Correntoso es dificultosa y demandará bastante esfuerzo para llegar al siguiente lago, el precioso Lago Espejo, y el camino que se bifurca: a la derecha Chile, a la izquierda, Villa La Angostura, nuestro lugar de destino, en medio de un paisaje que hace olvidar todo el cansancio.

Además volvemos al asfalto, con el impactante Lago Nahuel Huapi a nuestra derecha. Villa La Angostura es un lugar delicioso, con muchos lugares para recorrer y punto de encuentro de los entusiastas del cicloturismo de toda la región.

Cómo llegar: por aire, hasta el Aeropuerto de Chapelcó  “Aviador Carlos Campos”, a 22 kilómetros de la ciudad de San Martín de los Andes. Por tierra, utilizando la inefable Ruta 40.

Foto: vía Wikipedia

Ascenso al uruguayo Cerro Catedral

La República Oriental del Uruguay es un pequeño país sudamericano sobre las costas del Río de la Plata y el Océano Atlántico. Engarzado entre los dos grandes que lo rodean, Argentina y Brasil, las suaves ondulaciones de su geografía se denominan “cuchillas” por su función de cortar las aguas.

Este bello paisaje tiene como punto más alto el cerro Catedral, de 514 metros de altitud, ubicado en el departamento de Maldonado, imponente en este marco natural. Uruguay es llamada “la Suiza de América del Sur”, y tiene bellas playas y muchos atractivos turísticos, con balnearios de renombre internacional.

El Cerro Catedral forma parte de la sierra Carapé, que corre de oeste a este, y se lo conoce también como cerro Cordillera; en las cercanías nacen los arroyos José Ignacio y Coronilla. Su suelo es granítico y árido, pues por encima de los 400 m de altitud sólo crecen gramíneas y algunas hierbas como la murta y helechos en las grietas que mantienen la humedad, así como abundantes líquenes que tiñen de gris y blanco la dura piedra.

En primavera los valles se cubren de flores amarillas y en verano se adornan con los pequeños frutos rojos del chal-chal, pero la mejor época para visitarlo es entre abril y junio, es decir, en el otoño sudamericano, aunque debemos saber que los vientos fuertes son constantes.

Las excursiones preferidas en el Cerro Catedral son caminatas y cabalgatas entre las sierras y cascadas. Para visitarlo debemos llegar a la ciudad de Aiguá, la más cercana, a 88 Km. de la ciudad de Maldonado. Aquí se debe buscar la ruta 109 en dirección hacia Rocha, en realidad un camino de tierra que nos lleva hasta el sendero sinuoso que permite ascender al cerro. Es un sendero fácil, que puede hacerse a pie, en bicicleta e inclusive en vehículos de doble tracción.

Una vez en la cumbre descubriremos la placa que señala el punto más alto del país, determinado en el año 1973, y hermosas vistas del valle del Aiguá, las sierras de Lavalleja, y los valles de los arroyos; hacia el sudeste se descubre la línea del océano Atlántico. El ascenso por la cara oeste es gradual, mientras que la cara este es de brusca pendiente. La desolada cumbre con sus grandes rocas con forma de campanario, azotada por el viento, es un paisaje de estremecedora belleza.

Es muy fácil llegar a la República Oriental del Uruguay ya que tiene tres aeropuertos internacionales; el más importante es el de Carrasco, en Montevideo su capital, que recibe vuelos de las principales ciudades europeas. Por carretera, se llega a través de los pasos internacionales que lo comunican con Brasil y Argentina. Desde Montevideo llegarán fácilmente a Maldonado por la ruta 9, a poco más de 100 Km. de distancia.

Foto: vía Academic

Museo Rocsen: un museo de todo en medio de la nada

Somos entusiastas de los museos, y cada vez que llegamos a una ciudad, una de las primeras cosas que hacemos es conseguir la lista de museos y organizarnos para visitarlos.

Por lo general los museos están en las ciudades.  Nunca imaginamos que encontraríamos este impresionante museo prácticamente en medio de la nada.

Su historia es tan fascinante como sus salas que albergan más de 56.000 objetos en 2000 metros cuadrados.

Su verdadero nombre es Museo Polifacético Rocsen.  Se encuentra en la localidad de Nono, provincia de Córdoba, Argentina, en la región mágica del Valle de Traslasierra.

Párrafo aparte para el nombre de esta localidad: según sus habitantes el nombre es una deformación de Ñu Ñu, que es el nombre autóctono de los pezones, porque hay dos pequeñas sierras que custodian el lugar y así fueron llamadas, por su similitud con esa parte del organismo femenino, por los pueblos originarios.

Volvamos al museo.  Está a unos 5 Km. de la pequeña ciudad, y se llega por caminos de tierra.  Es un museo privado y está abierto todo el año.

Fue fundado por Juan Santiago Bouchon, un coleccionista de toda la vida y de las más diversas cosas.

Nació en Niza, Francia, el 3 de julio de 1928. Estudió antropología, bellas artes y Artes Aplicadas a la Industria en París. Llegó a la Argentina en 1950, se radicó en Nono en 1959 e inauguró el Museo Rocsen en 1969.

El Museo Rocsen es un sueño familiar, y todavía puede verse a don Juan recorriéndolo de vez en cuando.

El museo impacta por su fachada. Está decorada con 49 estatuas que representan una “Evolución del Pensamiento” comenzando con el Africanus, un remoto antepasado humano de 5 millones de años de antigüedad para llegar a Martín Luther King, reconocido pacifista que obtuvo el Nobel de la Paz en 1964, pasando por religiosos, artistas y científicos de todos los tiempos y de los cinco continentes.

La fachada está construida en materiales de color rojo y el número elegido para la composición es el 7 porque aparece en todas las mitologías.

La construcción de la fachada llevó ocho años de trabajo.

Alberga impresionantes colecciones de todos los objetos imaginables, modernos, antiguos y arqueológicos; escenas de la vida contemporánea y una increíble sala de anatomía patológica que, se advierte en la entrada, no es apta para personas impresionables. Allí adentro descansan algunas momias y esqueletos y duermen en formol algunas monstruosas criaturas.

Para llegar a Nono se debe tomar un autobús interurbano desde Villa Dolores y bajar en la parada Nono. Desde allí se puede caminar por una calle de tierra, casi desierta fuera de temporada pero rebosante de artesanos en verano. También se puede solicitar un taxi en la estación de servicio de la parada y acordar el regreso.

En la estación de servicio también encontrarás un cajero automático y una sandwichería donde comer algo. Aquí te recomiendo el sandwich de campo, preparado con ingredientes frescos y un pan de sabor inigualable.

Aventura senderista en San Javier

Estamos en San Javier, provincia de Córdoba, Argentina.  La región es el Valle de Traslasierra, un lugar mágico, de inigualable belleza.   Pintoresca, armoniosa, con antiguas casonas, custodiada por el imponente Cerro Champaquí.

Los amantes del senderismo han llegado al lugar indicado: San Javier tiene varias rutas para hacer a pie, en bicicleta o a caballo, de diferentes dificultades, desde la más sencilla (que es esta que hice yo) hasta la más difícil que es el ascenso al cerro.

Sin embargo San Javier tiene propuestas para todos los gustos, y en temporada de verano es la localidad elegida por artistas y artesanos para dar rienda suelta a su vocación.  De hecho está muy cerca de su vecina Las Rosas, famosa por su feria artesanal.

Ya les hablaré de Las Rosas.  Lo único que puedo decir ahora es que si alguna vez puedo elegir un lugar donde vivir, que sea la Villa de Las Rosas.

La ruta fácil es de 5 Km, y consiste en llegar hasta un mirador ascendiendo unos 600 metros.  La primera media hora de caminata es por ruta asfaltada y el resto por senderos de tierra a través de la sierra.

El esfuerzo vale la pena.  La vista desde el mirador es impresionante, y la caminata entre la vegetación y sorprendentes arroyos es realmente inolvidable.

Es muy fácil llegar a San Javier desde Villa Dolores con los autobuses interurbanos.  A esta ciudad se puede llegar después de visitar Mina Clavero, otro lugar increíble, llena de obras de arte público que embellecen la ciudad al estilo Gaudí.

El misterio de Palmira

Estamos en la localidad de Merlo, provincia de San Luis, Argentina, a poco menos de 800 Km. de Buenos Aires.

Es un lugar bellísimo y uno de los tres mejores microclimas del mundo después de Suiza y California. La atmósfera tiene ionización negativa de manera natural. Esto parece que es muy beneficioso.

Merlo es famosa por su naturaleza, pero también tiene museos y lugares y personajes increíbles en la pequeña ciudad.  Por ejemplo, la Casa Museo de Palmira Scrosoppi.

Palmira fue una pintora porteño-merlina que nació y vivió en Buenos Aires, donde era una pintora reconocida, hasta los 42 años.

A esa edad, alrededor de 1938 – 1940, vino a vivir a Merlo, provincia de San Luis.

Mientras residía en el Golf Hotel que estaba frente a la que después fue su casa, se enamoró (?) de un señor de Villa Dolores con un apellido tanguero que ahora no me lo acuerdo.  Ah, sí, Contursi.

Se casaron y vivió cuarenta años más en Merlo, en la casa que hoy es su museo, falleciendo a fines de la década del 80 del siglo pasado.

En Merlo fue maestra y profesora y descubrió a otra gran artista de Merlo, Claudia Becerra.

Nadie sabe por qué dejó Buenos Aires donde era una artista de cierto reconocimiento, para ir a vivir a Merlo que en aquéllos tiempos sería el fin del mundo.  Solamente imagino que la hoy esplendorosa Avenida del Sol sería una calle de tierra y ni la mitad de  lo grande que es ahora.

Nadie lo sabe y no hay nadie a quien preguntar porque no dejó descendencia.

Palmira se fue de este mundo dejando oculto su secreto para siempre en la Villa de Merlo, provincia de San Luis.

Es muy fácil llegar a Merlo por tierra o por aire.  Los autobuses salen de las principales terminales de la ciudad de Buenos Aires.  Si prefieres volar, puedes tomar un avión hasta la ciudad cordobesa de Río Cuarto (es uno de los vuelos más económicos) y desde allí un autobús a Merlo de la que la separan sólo dos horas de viaje.  En tu propio automóvil llegarás tomando la Ruta Nacional N° 8.

En cuanto al alojamiento, Merlo tiene muchísimos hostels y hoteles económicos ya que por su microclima es una de las ciudades preferidas por contingentes de jubilados que van a pasar allí algunos días de esparcimiento.

A la hora de comer, no puedes perderte el cabrito al horno de barro, especialidad de la provincia, y de postre los exquisitos dulces regionales.