Camino de los Siete Lagos… en bici

Esta ruta turística es una de las más apreciadas de la Argentina, un clásico del turismo en entre San Martín de los Andes y Villa la Angostura, en la Patagonia. Pero para los que deseen iniciarse en cicloturismo, es un recorrido obligado. Son 112 Km. por la ruta 234 entre paisajes de increíble belleza y se recomienda tomar dos o tres días para realizarlo.

El Corredor de los Lagos es uno de los lugares más impactantes de la Argentina; los espejos de agua se encuentran en las provincias de Neuquén, Río Negro y Chubut y parte de Chile, rodeados por los picos nevados de la Cordillera de los Andes y envueltos en antiguas leyendas que nos hablan del amor, la vida y la muerte en estos lugares mágicos.

Es una oportunidad ideal para disfrutar del paisaje, conocer a los habitantes de la región y practicar nuestro deporte favorito. Sin embargo se deben tener en cuenta algunas recomendaciones: no hacer el viaje solos es la principal; verificar el nivel de aire en las ruedas, que deben estar bien infladas en la primera parte, que se realiza sobre asfalto, y un poco menos en la segunda ya que transitaremos por caminos de ripio. Casco, equipo de lluvia, calentador y botiquín son imprescindibles. Y aunque hay proveedurías en el camino, será prudente llevar nuestros propios alimentos.

Partimos del Lago Lácar, en San Martín de los Andes, en el ámbito del Parque Nacional Lanín; los primeros quince kilómetros serán en ascenso pero luego podremos descansar en Arroyo Partido. A continuación, después de muchas subidas y bajadas y luego de cruzar el Arroyo Hermoso, llegaremos a otro lago, el Machónico, que se identifica por sus aguas de color verde.

Pronto finaliza esta primera jornada de cicloturismo; a ocho kilómetros de éste lago se encuentra el lago Hermoso, enclavado en un sitio agreste y haciendo honor a su nombre, en un paisaje de ensueño. ¿Imaginas acampar a orillas de este lago y pasar la noche frente al agua, bajo los cielos del sur tachonados de estrellas?

El día siguiente debe comenzar temprano pues nos espera una jornada de lagos espectaculares. En el kilómetro 45 del recorrido se encuentran dos espejos de agua realmente impresionantes: el lago Falkner, con sus orillas pedregosas, y el Villarino, donde comienza el Parque Nacional Nahuel Huapi. Aquí encontrarás también sitios para descansar, como campings y espacios con mesas y asientos, pero te recomendamos seguir adelante para aprovechar bien el día.

Además, aquí termina la ruta asfaltada y comienza el camino de ripio. Como te informamos, debes desinflar un poco las ruedas, para evitar rebotes o patinadas. El recorrido es hacia abajo, por un camino bordeado de bosques. Observa los árboles: en muchos de ellos verás colgar unas barbas blancas. ¡Es una especie parásita que indica la presencia de aire puro!

Así llegaremos a otra de las perlas de este collar de lagos: el Escondido, rodeado de exuberante vegetación, muy abajo del camino. Si quieres descender te recomendamos hacerlo a pie. Aquí se inicia uno de los tramos más excitantes de este recorrido: la bajada hacia el Lago Traful. Verdaderamente espectacular, este descenso de curvas y contracurvas nos lleva hacia uno de los brazos de este lago, el del lado Norte, llamado Pichi Traful.

Ya estamos en el último tramo. Llegaremos hasta el inmenso Lago Correntoso, donde encontraremos un desvío hacia el Espejo Chico donde podremos descansar y comer algo; la salida del Correntoso es dificultosa y demandará bastante esfuerzo para llegar al siguiente lago, el precioso Lago Espejo, y el camino que se bifurca: a la derecha Chile, a la izquierda, Villa La Angostura, nuestro lugar de destino, en medio de un paisaje que hace olvidar todo el cansancio.

Además volvemos al asfalto, con el impactante Lago Nahuel Huapi a nuestra derecha. Villa La Angostura es un lugar delicioso, con muchos lugares para recorrer y punto de encuentro de los entusiastas del cicloturismo de toda la región.

Cómo llegar: por aire, hasta el Aeropuerto de Chapelcó  “Aviador Carlos Campos”, a 22 kilómetros de la ciudad de San Martín de los Andes. Por tierra, utilizando la inefable Ruta 40.

Foto: vía Wikipedia